Vaticano responde a los dubia del Cardenal Duka sobre los divorciados vueltos a casar
Como recuerda el Santo Padre en su carta al Delegado de la Región Pastoral de Buenos Aires, Amoris laetitia ha sido fruto del trabajo y la oración de toda la Iglesia, con la mediación de dos Sínodos y del Papa. Este documento se basa en el Magisterio de los Pontífices precedentes, que ya reconocían la posibilidad de que los divorciados en nueva unión pudieran acceder a la Eucaristía, siempre que se comprometieran “a vivir en plena continencia, es decir, a abstenerse de los actos propios de los cónyuges”, como proponía Juan Pablo II, o a “comprometerse a vivir su relación… como amigos”, como propuso Benedicto XVI. Francisco mantiene la propuesta de la continencia plena para los divorciados vueltos a casar en una nueva unión, pero admite que puede haber dificultades para practicarla y por ello permite en ciertos casos, tras un adecuado discernimiento, la administración del sacramento de la Reconciliación incluso cuando no se tenga éxito en el ser fiel a la continencia propuesta por la Iglesia.
4. ¿Es intención de Amoris laetitia institucionalizar esta solución mediante un permiso o una decisión oficial a las parejas individuales?
El punto 1 del documento “Criterios básicos para la aplicación del capítulo VIII de Amoris laetitia” dice expresamente: “no conviene hablar de ‘permisos’ para acceder a los sacramentos, sino de un proceso de discernimiento acompañado por un pastor. Es un discernimiento ‘personal y pastoral’ (AL 300)”. Se trata, pues, de un acompañamiento pastoral como ejercicio de la “via caritatis”, que no es otra cosa que una invitación a seguir el camino “de Jesús: de la misericordia y de la integración”. Amoris laetitia abre la posibilidad de acceder a los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía cuando, en un caso particular, existen limitaciones que atenúan la responsabilidad y la culpa.