Vaticano concede indulgencia plenaria en Chiclayo por el Día Mundial de los Enfermos 2026
La Penitenciaría Apostólica concedió una indulgencia plenaria a los fieles que participen en las celebraciones del Día Mundial de los Enfermos el 11 de febrero en el Santuario de Nuestra Señora de la Paz, en Chiclayo (Perú), según un decreto emitido en Roma con ocasión de esta jornada.
El documento –originalmente redactado en latín– establece que, “bajo las condiciones acostumbradas (Confesión sacramental, Comunión eucarística y oración según la intención del Sumo Pontífice), los fieles cristianos podrán obtenerla… si en verdadero espíritu de penitencia y contrición, el día XI de febrero de MMXXVI, participaren devotamente en los sagrados ritos del Santuario de Chiclayo… y hubieren recitado la Oración Dominical, el Símbolo de la Fe y alguna piadosa invocación mariana”.
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Asimismo, precisa que esta indulgencia “la podrán aplicar a modo de sufragio por las almas de los fieles difuntos”.
El decreto recuerda la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre la caridad cristiana, subrayando que “las obras de caridad y misericordia ofrecen el testimonio más preclaro de la vida cristiana” y ayudan a que los fieles aprendan “a compadecerse de sus hermanos y a socorrerlos con generoso ánimo”.
En este contexto, señala que el Papa León XIV, con motivo del XXXIV Día Mundial de los Enfermos, exhorta “a que amemos, llevando el dolor de nuestro hermano como el buen Samaritano”, mientras que el Cardenal Michaël Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, presidirá solemnemente en el santuario chiclayano la Eucarastía con la administración de la Unción de los enfermos.
La Penitenciaría Apostólica dispone además que podrán obtener la indulgencia plenaria quienes atienden a los enfermos en hospitales o en sus propias casas, aun sin participar físicamente en la liturgia, si ofrecen ese servicio caritativo “como ofrecido al propio Cristo Señor (cf. Mt 25, 40)” y rezan el Padre Nuestro, el Credo y una invocación mariana con la misma disposición espiritual y el propósito de cumplir las condiciones requeridas tan pronto les sea posible.
Del mismo modo, los fieles “que por enfermedad, ancianidad u otra causa semejante se vieren impedidos de estar presentes” podrán ganar la indulgencia si se unen espiritualmente a las celebraciones, especialmente mediante su transmisión por los medios de comunicación, y oran por todos los enfermos, invocando a Dios por medio de la Virgen María, “Salud de los enfermos”.
El decreto concede también una indulgencia parcial a quienes, “en espíritu y corazón contrito, asistan a los enfermos e imploren devotamente la Misericordia de Dios”, siempre que recen las oraciones señaladas.
Por caridad pastoral, la Penitenciaría Apostólica solicita que parroquias, capillas de centros de salud y sacerdotes con facultades para confesar estén disponibles con “espíritu generoso” para celebrar la Penitencia y llevar la Comunión a los enfermos, a fin de facilitar “el acceso al perdón divino a través de las llaves de la Iglesia”.
Firmado en Roma por el Cardenal Angelo De Donatis, Penitenciario Mayor, el decreto concluye subrayando que “el presente decreto es válido solamente para esta ocasión”, dada el 11 de febrero de 2026, memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen María de Lourdes.
