Tercer Domingo de Pascua 2024
III Domingo de Pascua
La lectura del Evangelio está tomada del relato de San Lucas (Lc 24, 35-48), quien nos narra lo sucedido inmediatamente después del regreso, desde Emaús, de los dos discípulos que se encontraron con Jesús en el camino, quienes inicialmente no pudieron reconocerlo sino hasta el momento de “partir el pan” (ver: Lc 24, 35).
Estando ambos discípulos en compañía de los apóstoles en el ‘Cenáculo’, Jesús se apareció, de pronto, en medio de ellos y los saludó con la paz. Todos los presentes se llenaron de miedo. Entonces Jesús dice: “No teman, soy yo”, llamando a sus discípulos a confiar y a creer: “Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona”. Solo así, el estupor empezó a convertirse en alegría. “¿Tienen aquí algo de comer?”, preguntó Jesús, como ratificando que estaba allí, con ellos, en cuerpo y espíritu. El cruel momento de la crucificción ha quedado atrás y los amigos se han reencontrado. Jesús volverá sobre las Escrituras para recordar cómo el Mesías tenía que sufrir, incluso la muerte, y luego volver a la vida para que se cumplan todas las profecías. En ese momento, por fin, los discípulos comprendieron aquello de lo que hablaba la Escritura. Entonces, Jesús les pide que anuncien esto “en su nombre” a todas las naciones, llamando a la conversión para “el perdón de los pecados”.