Sueño vocacional de San Juan Bosco inspira un espectáculo musical

“Precisamente porque esto te parece imposible, debes convertirlo en posible por la obediencia y la adquisición de la ciencia”, le contestó, prometiendo que para obtener conocimiento contaría con una “Maestra (…) sin la cual toda sabiduría se convierte en necedad”. 

El pequeño Juan seguía sin saber con quién estaba hablando y, al preguntar, recibió por respuesta: “Soy el Hijo de aquélla a quien tu madre te acostumbró a saludar tres veces al día”. Pero, como insistía en preguntar el nombre, le dijo: “Mi nombre pregúntaselo a mi Madre”, momento en el que vio junto a Él a “una Señora de aspecto majestuoso, vestida con un manto que resplandecía por todas partes, como si cada uno de sus puntos fuera una estrella refulgente”.

Esa mujer le pidió que se acercara y le alentó en la misión recibida con una metáfora sobre animales fieros y mansos que tampoco comprendió hasta el punto de echarse a llorar. Suplicando una explicación inteligible, la Señora le tranquilizó: “A su debido tiempo todo lo comprenderás” y concluyó la visión. 

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