Santo del día 10 de febrero: San José Sánchez del Río. Santoral católico
El 6 de febrero de 1928 se produjo un duro enfrentamiento entre los cristeros y el ejército oficialista. Tras la batalla, San José Sánchez del Río fue capturado en Cotija y lo llevaron a la parroquia de Sahuayo, donde quedó detenido. Fue allí donde José escribió la célebre carta de despedida a su madre:
«Querida mamá: Fui hecho prisionero en combate en este día. Creo que en los momentos actuales voy a morir, pero no importa, mamá. Resígnate a la voluntad de Dios. No te preocupes por mi muerte, que es lo que me mortifica; antes diles a mis hermanos que sigan el ejemplo que les dejó su hermano el más chico. Y tú haz la voluntad de Dios, ten valor y mándame la bendición juntamente con la de mi padre. Saluda a todos por última vez. Y tú, recibe el corazón de tu hijo, que tanto te quiere y, verte, antes de morir, deseaba».
El día 10 trasladaron a José rumbo a las instalaciones cercanas del ejército federal para torturarlo. Ese sería su último día de vida. José ya había cumplido los 14 años de edad. Sus verdugos, todos oficiales del gobierno del presidente Calles, le exigieron que reniegue de su fe a cambio de liberarlo; petición a la que el adolescente jamás accedió. Entonces le desollaron la planta de los pies y así lo condujeron descalzo hasta el lugar donde se hallaba la que sería su tumba. Mientras caminaba, ‘José Luis’ rezaba y gritaba “¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!”.
San José Luis fue colgado de un árbol ubicado frente al hoyo en tierra donde luego tiraron su cuerpo. Mientras era sometido a un ahorcamiento le daban de puñaladas. Finalmente, uno de los verdugos -al que llamaban ‘el Zamorano’- lo bajó y le preguntó qué mensaje quería que se le dé a sus padres. El niño respondió: “Que viva Cristo Rey, y que en el cielo nos veremos”. Oída la respuesta, el hombre le dio al santo un tiro en la sien.