Papa León XIV: Jesús es la respuesta de Dios a nuestra sed

El Papa León XIV afirmó que Jesús es la respuesta de Dios a nuestra sed, en su reflexión sobre el Evangelio de hoy, en el que el Señor se encuentra con la samaritana.

Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro en el Vaticano para el rezo del ángelus dominical, el Santo Padre resaltó que este pasaje, junto a los de la curación del ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro animan a quienes recibirán el Bautismo en Pascua y alientan la autenticidad y la alegría de quienes ya lo han recibido.

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“Jesús, en efecto, es la respuesta de Dios a nuestra sed. El encuentro con Él, como le sugiere a la samaritana, activa en lo profundo de cada uno un «manantial que brotará hasta la Vida eterna». ¡Cuántas personas, en todo el mundo, buscan todavía hoy esta fuente espiritual!”, resaltó León XIV.

Tras recordar un pasaje del diario de la joven Etty Hillesum —una neerlandesa que estuvo en el campo de concentración de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial— en el que afirma que “Dios está enterrado” pero “hay que desenterrarlo de nuevo”, el Santo Padre subrayó que “no hay energía mejor empleada que la que dedicamos a liberar el corazón. Por eso, la Cuaresma es un don: entramos en la tercera semana y ya podemos intensificar el camino”.

El Papa destacó también que los discípulos se sorprendieron de ver a Jesús hablando con la samaritana y por eso tiene que “provocarlos: «Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: ya están madurando para la siega»”.

En ese sentido, el Pontífice resaltó que “el Señor también dice a su Iglesia: ‘Levanta los ojos y reconoce las sorpresas de Dios’. En los campos, cuatro meses antes de la cosecha, casi no se ve nada. Pero allí donde nosotros no vemos nada, la gracia ya está actuando y los frutos están listos para ser recogidos”.

“La mies es mucha; quizá son pocos los obreros, porque están distraídos con otras actividades. Jesús, en cambio, está atento”.

El Papa explicó entonces que, de acuerdo a las costumbres de la época, el Señor habría tenido que ignorar a la samaritana, pero “Jesús le habla, la escucha, le da confianza sin segundas intenciones y sin desprecio”.

“¡Cuántas personas buscan en la Iglesia esa misma delicadeza, esa disponibilidad! Y qué hermoso es cuando perdemos la noción del tiempo para prestar atención a quien encontramos, tal como es”.

Así, la mujer se convierte en evangelizadora y “desde su aldea de despreciados y marginados, muchos, gracias a su testimonio, salen al encuentro de Jesús, y también en ellos la fe brota como agua pura”.

Para concluir, el Papa León XIV exhortó a pedirle a la Virgen María, “Madre de la Iglesia, poder servir, con Jesús y como Jesús, a la humanidad sedienta de verdad y de justicia”.

“No es tiempo de oposiciones entre un templo y otro, entre ‘nosotros’ y ‘los otros’; los adoradores que Dios busca son hombres y mujeres de paz, que lo adoran en Espíritu y en verdad”.

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