Obispos de Ecuador piden archivar proyecto de ley sobre reproducción asistida por afectar la dignidad humana
La Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) pidió a la Asamblea Nacional archivar el proyecto de Ley Orgánica que regula las técnicas y procedimientos de reproducción humana asistida, al considerar que, en su forma actual, vulnera la dignidad humana, el derecho a la vida desde la concepción y los derechos de los niños nacidos.
En un comunicado publicado el 6 de agosto, los obispos expresaron su preocupación por el informe para segundo debate del proyecto de ley, presentado al pleno el pasado 29 de julio, y afirmaron que la iniciativa “no debe aprobarse en los términos actualmente propuestos”.
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Los prelados aseguraron que comprenden el sufrimiento de las parejas que enfrentan problemas de infertilidad y señalaron que su intención no es ignorar esa realidad. “Sus expectativas legítimas, sus economías y su anhelo de ser padres merecen soluciones reales y respetuosas de su dignidad, y no promesas que las expongan a nuevos riesgos”, indicaron.
La Conferencia Episcopal también cuestionó el proceso legislativo al señalar que el informe, de más de 170 páginas, “no fue puesto a disposición pública de manera oportuna y accesible”, lo que, a su juicio, limitó la participación ciudadana y el análisis posterior.
Reconocen algunos avances
A pesar de sus críticas, los obispos destacaron dos aspectos del proyecto que consideran positivos: la prohibición del vientre de alquiler y la prioridad que se da a la medicina reproductiva restaurativa, que sirve para diagnosticar y tratar las causas de la infertilidad.
Sin embargo, advirtieron que la iniciativa contiene disposiciones que consideran incompatibles con la Constitución ecuatoriana y con la protección de la dignidad humana.
Cuestionamientos al proyecto
Entre sus principales objeciones, la Conferencia Episcopal sostiene que la fecundación in vitro, la inyección intracitoplasmática de espermatozoides y la crioconservación de embriones afectan el derecho a la vida desde la concepción, reconocido en el artículo 45 de la Constitución.
Asimismo, expresó preocupación porque el proyecto mantenga el anonimato de los donantes de gametos, lo que, según los obispos, coloca “los derechos del niño” por debajo de “la voluntad de los adultos” e impide que los hijos conozcan su origen biológico.
El comunicado también advierte sobre posibles riesgos para la salud asociados a estas técnicas, cuestiona la posibilidad de compensaciones económicas por la donación de gametos y alerta sobre una eventual “mercantilización del cuerpo y del material genético”.
Además, los obispos consideran que el proyecto rompe el vínculo entre la filiación y la realidad biológica al establecer que esta dependa exclusivamente de la voluntad de procreación de los adultos.
“Una cuestión de civilización”
La Conferencia Episcopal insistió en que su postura no responde únicamente a motivos religiosos, “sino una cuestión de civilización”.
Los obispos sostienen que la forma en que una sociedad trata “al embrión, al niño que nacería y a la mujer vulnerable” define el tipo de sociedad que quiere construir.
Asimismo, advirtieron que “cuando se admite que la vida naciente pueda producirse, seleccionarse, congelarse o descartarse según la voluntad de otros, no se lesiona solo una creencia: se erosiona el fundamento mismo sobre el cual toda comunidad humana (…) reconoce la igual dignidad de sus miembros”.
Piden suspender el debate o archivar la iniciativa
En la parte final del documento, la Conferencia Episcopal reconoce la necesidad de que Ecuador cuente con una legislación sobre reproducción asistida, pero sostiene que el texto debe modificarse profundamente.
Por ello, pidió a la Asamblea Nacional archivar el proyecto o, si decide continuar su trámite, suspender la votación para elaborar una nueva propuesta mediante “un proceso transparente y plenamente respetuoso de la Constitución”.
Dirigiéndose directamente a los legisladores, los obispos recordaron que “su mandato proviene del pueblo ecuatoriano, y ese pueblo no les ha confiado la responsabilidad de jugar con la vida de nadie”.
También advirtieron que “el bien de las familias ecuatorianas y, sobre todo, de los niños que nacerían mediante estas técnicas, no admite premuras legislativas ni normas que, aun con buenas intenciones, comprometan derechos fundamentales que el propio Estado está llamado a proteger”.