Obispo argentino aconseja a jóvenes que desean ejercer la política

El Obispo de Chascomús (Argentina), Mons. Juan Ignacio Liébana, dio un “aviso a los jóvenes que desean entrar en política”, en el que reflexionó sobre las características que deben tener quienes aspiran a ejercer esta tarea, con especial énfasis en el bien común.  

El prelado, también miembro de la Pastoral Social, recuerda en su carta, publicada el 4 de abril, que la política es “una de las tareas más nobles” y “la caridad ejercida en su punto más alto”.  

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“Es administrar lo que es de todos, es dialogar, es escuchar, es soportar tensiones, es buscar siempre lo justo, lo bueno, lo conveniente, mirando por los más vulnerables, trabajando por el bien común, abriendo procesos de amistad y diálogo social”, enumera.  

Por ello, pide que quien “se meta en política” sea una persona íntegra, “que no juegue con las ilusiones y esperanzas de un pueblo”. 

En ese sentido, enumera algunos requisitos que deberían cumplir quien desee ejercer la política:  

  • Que no esté enamorado de su propia imagen, que sepa “renunciar y morir a sí mismo” y a sus intereses mezquinos, que sepa pedir perdón, que sepa cortar a tiempo cada día con el trabajo para descansar, rezar, reflexionar, para disfrutar sobriamente de las pequeñas cosas de la vida: la naturaleza, la familiia, la sana amistad, la oración serena. 

  • Que tenga tiempo para jugar con los niños, para dejarse amar, para visitar a sus mayores, que no pierda la ternura, la sonrisa y la simplicidad… 

  • Que no sea afecto a los viajes, los lujos y la “buena vida”, porque seguramente usará su poder en beneficio de estos gustos que se van degenerando y haciendo cada vez más costosos, extravagantes y lejanos de la vida del pueblo. 

  • Que tenga al lado gente de bien, amigos en serio que lo sepan corregir a tiempo, decirle las cosas “en la cara”, sin tanta vuelta. Que tenga siempre a mano algún sabio para consultar, escuchar, aprender… 

  • Que tenga bien en claro las motivaciones más íntimas de por qué entra en la política. Si es para ganar dinero, ser famoso, pasarla bien, ser reconocido, realmente se equivocó de profesión. Mejor que se quede en su casa o haga su propio emprendimiento, pero que no se arrime a la “cosa pública” que es sagrada y necesita de gente virtuosa y dueña de sí misma.  

“Las tentaciones son muchas, por eso tiene que estar bien parado”, subraya el prelado. A su juicio, la política “debería ser un lugar para los mejores, los más virtuosos, y no ‘una cueva de ladrones’”. 

“No se puede seguir jugando con el futuro de nuestro pueblo, que ya está cansado y hastiado de tanto narcisismo y mediocridad. Esto mismo vale para todo servidor público, incluidos nosotros, los consagrados y religiosos, sentencia. 

“Pidamos a Dios que surjan vocaciones de servidores públicos entusiasmados y apasionados, sobrios y austeros, sencillos y humildes; hombres y mujeres normales, cercanos, llenos de ternura y de amor por nuestra querida Argentina. Nuestra patria lo merece”, concluye. 

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