Mano incorrupta de Santa Teresa: el destino incierto de la reliquia por falta de vocaciones
En 1910, el Gobierno luso decretó la expulsión de las órdenes religiosas del país. Las carmelitas procedentes de Portugal llegan a Badajoz, con la reliquia, que se llevó a Ávila. Las hermanas portuguesas quedaron dispersas por España.
Cuando se impulsó la fundación de Ronda, reconstituyeron su comunidad y reclamaron la reliquia.
Desatada la persecución religiosa pocos años después, que se recrudeció durante la Guerra Civil, los milicianos republicanos acosaron a la comunidad carmelita para que les entregaran la mano incorrupta de la reformadora de la Orden del Carmelo. Así lo hicieron al inicio de la confrontación fratricida, en el verano de 1936.
Meses después, las tropas nacionales encontraron la reliquia y la trasladaron a Burgos, donde estaba instalado el Cuartel General del General Francisco Franco. Desde entonces, hasta su fallecimiento en 1975, mantuvo la reliquia junto a sí. Se dice que en su mesilla de noche, junto a su cama.