La Iglesia trabaja para atender a los niños afectados por la guerra en Ucrania | La Agencia Católica de Informaciones
Además, para Lozano, uno de los dramas más importantes es el de las secuelas psicológicas que deja la guerra. “Nosotros hemos escuchado que el 80% de la población en Ucrania necesita ayuda para superar los traumas. Por eso ACN ha empezado proyectos para curar las heridas de la guerra”, y añadió que todos los miembros de las familias ucranianas sufren mucho: “Matrimonios separados y niños que no pueden ver a sus padres, todo esto hay que acompañarlo. El drama es para todos”.
Según Lozano, la fundación tiene una responsabilidad muy importante de ayudar a que los niños y sus familias manejen adecuadamente las emociones que genera la guerra. “Es importante que no se queden con odio dentro. Los primeros meses de la guerra los niños oían explosiones todo el día y veían edificios que se caían. Hay que ayudarles en lo psicológico, en lo social y en lo espiritual”, afirmó.
ACN apoyó a 7.447 personas del clero y trabajadores de las diócesis en Ucrania durante 2022, que son los que trabajan directamente con las víctimas de la guerra. “ACN está en Ucrania desde que cayó el sistema comunista, e incluso durante la dictadura soviética, cuando se pudo ayudar”, indicó Lozano. “La Iglesia en Ucrania está acostumbrada a sufrir mucho por toda la historia comunista que tiene detrás que la intentó destruir entera. Llegó a ser una Iglesia oculta, una Iglesia de catacumbas”, añadió.
Lozano manifestó que, a pesar del conflicto y de todos los obstáculos, “Ucrania es un país lleno de fe”. Y añadió que ACN ha podido constatar que “la guerra ha promovido que mucha gente se acerque más a Dios”. Asimismo, concluyó señalando que la Iglesia en Ucrania tiene el reto de saber adaptarse y de crear estructuras para atender a todo el que lo necesite.