La Casa del Migrante San Juan Diego: Refugio en la ruta por México
De acuerdo al presbítero, allí se brinda una variedad de servicios esenciales a los migrantes, incluyendo alimentación, ropa, atención legal, apoyo psicológico, asistencia médica y soporte espiritual. También se les ayuda con los trámites para transitar en México y, en casos de quienes desean regresar a sus países de origen, facilitan retornos voluntarios.
A pesar de las limitaciones de espacio en la Casa del Migrante, diseñada para mantener a 80 personas diarias, el sacerdote afirma que han acogido a más de 200 personas y brindan no sólo refugio interno, sino también asistencia externa a aquellos que no desean pasar la noche en la casa pero requieren alimento y ropa.
El P. Silva Cortés afirma que la asociación del albergue con San Juan Diego, nativo de la Diócesis de Cuautitlán, se debe a que también el vidente de la Virgen de Guadalupe era un peregrino.
“Él peregrinaba de Cuautitlán a Tlatelolco; entonces lo identificamos como un peregrino. Lo mismo que hacía Juan Diego lo hacen nuestros hermanos migrantes, buscando una vida más digna para ellos y sus familias”, explica el P. Silva Cortés.