La batalla internacional de los cristeros: así movilizaron los católicos de EE.UU. su apoyo a México

Mientras los católicos mexicanos enfrentaban la persecución religiosa y miles de cristeros se levantaban en armas en la década de 1920, al otro lado de la frontera se libraba otra batalla: una campaña de información, ayuda humanitaria y presión política para defender la libertad religiosa en México.

Francisco Sáenz Muñoz, director para el Desarrollo de México de la Misión Fraternal de la Oficina Suprema de los Caballeros de Colón, explicó a ACI Prensa que esta movilización permitió que la situación de los católicos mexicanos llegara a la prensa estadounidense, el Congreso, el Departamento de Estado e incluso a la Casa Blanca.

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Aunque la crisis se remonta a la segunda mitad del siglo XIX y se agudizó con la Constitución de 1917, marcadamente anticlerical, el punto de no retorno lo marcó la entrada en vigor de la “Ley Calles”, el 31 de julio de 1926. Ese mismo día, los obispos mexicanos suspendieron el culto público como protesta frente a las restricciones impuestas por el gobierno del entonces presidente Plutarco Elías Calles.

El historiador Jean Meyer escribe en su obra La Cristiada que la suspensión del culto “puede marcar el comienzo de la guerra ‘cristera’, ‘la Cristiada’”. El conflicto armado se extendió hasta 1929, aunque la persecución religiosa por parte del Estado continuó en años posteriores.

Sáenz Muñoz recordó que los católicos mexicanos habían intentado diversas vías pacíficas para contrarrestar la creciente represión de las autoridades, entre ellas un boicot económico, protestas públicas y la presentación ante el Congreso mexicano de un escrito respaldado por 2 millones de firmas.

Sin embargo, indicó, “muchos fieles sintieron que ya no quedaban medios pacíficos para defender su fe” y consideraron que se les estaba privando de su derecho a la libertad religiosa.

Los Caballeros de Colón contaban entonces con 43 consejos locales y unos 6.000 miembros en México. Sus consejos fueron disueltos, su revista Columbia fue prohibida y la organización fue declarada fuera de la ley.

La persecución cruza la frontera

De acuerdo con Sáenz Muñoz, lo que sucedía en México se conoció en Estados Unidos “por varios canales que actuaron al mismo tiempo”.

“Periódicos importantes como The New York Times, The Washington Post y otros publicaban noticias sobre la aplicación de la Ley Calles, la expulsión de sacerdotes extranjeros, el cierre de templos y el creciente conflicto entre el gobierno y la Iglesia”, dijo. “Además, los informes diplomáticos de la embajada estadounidense en México llegaban regularmente al Departamento de Estado”.

También tuvieron un papel importante los obispos de Estados Unidos, así como los obispos, sacerdotes y religiosos expulsados de México, muchos de los cuales se establecieron temporalmente en ciudades como El Paso y San Antonio, en Texas, y Los Ángeles, California.

Desde allí, relató Sáenz Muñoz, los exiliados “pronunciaban conferencias, escribían cartas pastorales y concedían entrevistas describiendo la situación en México”.

A ellos se sumaron miles de mexicanos que “cruzaron la frontera huyendo del conflicto”, cuyos “testimonios personales llegaron a parroquias y diócesis en Estados Unidos” y contribuyeron “a despertar la solidaridad entre muchos fieles”.

La denuncia también alcanzó una dimensión internacional cuando el Papa Pío XI publicó, el 18 de noviembre de 1926, la encíclica Iniquis afflictisque, “sobre las tristísimas condiciones del catolicismo en México por la violenta persecución religiosa”, destacó Sáenz Muñoz. El documento pontificio “fue difundido ampliamente por la prensa católica de Estados Unidos y de otros países”.

Relicario con reliquias de 25 santos y 13 beatos mártires mexicanos, diseñado y custodiado por los Caballeros de Colón para difundir la fe y promover la libertad religiosa en México, Estados Unidos y Canadá. Crédito: Cortesía de los Caballeros de Colón.
Relicario con reliquias de 25 santos y 13 beatos mártires mexicanos, diseñado y custodiado por los Caballeros de Colón para difundir la fe y promover la libertad religiosa en México, Estados Unidos y Canadá. Crédito: Cortesía de los Caballeros de Colón.

Un millón de dólares para México

Sáenz Muñoz destacó que la orden de los Caballeros de Colón “fue la organización que más hizo para informar a los católicos estadounidenses”, pues “publicaron millones de folletos, organizaron conferencias, financiaron campañas informativas y ayudaron económicamente a sacerdotes, seminaristas y refugiados mexicanos”.

“Su objetivo era dar a conocer lo que consideraban una grave persecución religiosa”, subrayó.

“En la Convención Suprema de 1926, en Filadelfia, los Caballeros de Colón aprobaron el ‘Fondo México’ de un millón de dólares, con tres fines: primero, difundir la problemática que se estaba viviendo en México; segundo, ayudar a los católicos mexicanos refugiados en los Estados Unidos; y tercero, asistir a sacerdotes y religiosas en el exilio que habían sido expulsados del país y que estaban sin recursos”, recordó.

La organización también realizó gestiones ante la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Congreso para promover “una opinión pública a favor de los católicos mexicanos”.

Para Sáenz Muñoz, esta movilización internacional tuvo un impacto importante en la eventual salida del conflicto.

“La resistencia cristera en México tuvo defensores muy importantes a nivel mundial”, afirmó, y destacó tanto “la autoridad moral del Papa y del Vaticano” como “la autoridad política y económica de los Estados Unidos”.

A juicio de Sáenz Muñoz, la presión hizo que el gobierno mexicano comenzara a sentirse incómodo ante los cuestionamientos internacionales y favoreció las gestiones diplomáticas para alcanzar una negociación.

A cien años de aquellos acontecimientos, los Caballeros de Colón emitieron en su 144ª Convención Suprema una resolución para mantener viva la memoria de los mártires mexicanos mediante la educación, las devociones, las celebraciones litúrgicas y las peregrinaciones a los lugares donde se veneran sus reliquias, de tal forma que “los Caballeros y todos los católicos reconozcan y valoren la libertad religiosa como un derecho humano fundamental”, dijo Sáenz Muñoz.

“Además, la orden continuará llevando en peregrinación las santas reliquias de nuestros mártires mexicanos por toda Norteamérica y pondrá la película Cristiada (For Greater Glory) a disposición de todos los miembros a través del portal web de la orden para que puedan verla”.

Caballeros de Colón participan en la Peregrinación Nacional al Santuario de los Santos Mártires Mexicanos, en la Arquidiócesis de Guadalajara, Jalisco (México), celebrada el 5 de julio de 2026. Crédito: Cortesía de los Caballeros de Colón.
Caballeros de Colón participan en la Peregrinación Nacional al Santuario de los Santos Mártires Mexicanos, en la Arquidiócesis de Guadalajara, Jalisco (México), celebrada el 5 de julio de 2026. Crédito: Cortesía de los Caballeros de Colón.

Una historia de la fuerte unión entre México y Estados Unidos

Para Sáenz Muñoz, aquella solidaridad deja una enseñanza vigente para los católicos de México y Estados Unidos: “Juntos podemos hacer acciones de bien, como rezar, brindar apoyo y donar algo de nuestro tiempo o recursos por el prójimo que sufre”.

La persecución también alcanzó a los miembros de los Caballeros de Colón. Como recuerda Sáenz Muñoz, “algunos sacerdotes y laicos miembros de la Orden fueron brutalmente martirizados”.

Entre ellos se cuentan seis santos sacerdote mártires y tres beatos: los sacerdotes José Trinidad Rangel Montaño y Andrés Solá Molist, y el laico Leonardo Pérez Larios.

Además, resaltó, la historia ayuda a “darnos cuenta y valorar que en México y Estados Unidos nos unen muchos lazos familiares, sociales y de una fe cristiana donde podemos hacer acciones caritativas por los demás, especialmente por los más necesitados”, y “que tenemos una Madre común, la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Guadalupe que es invocada como Patrona de toda América y que nos acompaña y nos acerca a su hijo Jesucristo, nuestro rey y salvador”.

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