Huerto del Vaticano se convierte en 100% orgánico y alimenta a monjas benedictinas

Un huerto y una pequeña zona de cultivo dentro de los muros del Vaticano, que durante siglos estuvo destinada a proporcionar alimentos para la residencia papal, ahora es trabajado exclusivamente con técnicas de agricultura orgánica.

El terreno cultivable se encuentra dentro de la propiedad del Monasterio Mater Ecclesiae, lugar donde el Papa Benedicto XVI vivió durante sus años de retiro y donde actualmente residen las monjas benedictinas de clausura de la Abadía de Santa Escolástica, provenientes de Victoria (Argentina).

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Conocido tradicionalmente como “el huerto del Papa”, este espacio “siempre ha sido una característica importante de los Jardines Vaticanos porque, de hecho, estos fueron creados originalmente con ese propósito: proporcionar alimento para el Palacio Apostólico”, explicó Stefano Giampaolo, experto forestal y responsable del Servicio de Jardines y Medio Ambiente del Vaticano, a EWTN News.

Giampaolo precisó que actualmente es más correcto hablar del huerto de los Jardines Vaticanos, un área verde que ocupa aproximadamente la mitad de la Ciudad del Vaticano, con cerca de 57 acres de extensión.

El monasterio Mater Ecclesiae, construido dentro de la Ciudad del Vaticano en la década de 1990 para albergar a las monjas que apoyan el ministerio del Papa a través de la oración, cuenta con un huerto y un jardín frutal contiguos. Crédito: Hannah Brockhaus/EWTN News
El monasterio Mater Ecclesiae, construido dentro de la Ciudad del Vaticano en la década de 1990 para albergar a las monjas que apoyan el ministerio del Papa a través de la oración, cuenta con un huerto y un jardín frutal contiguos. Crédito: Hannah Brockhaus/EWTN News

Las monjas benedictinas del Monasterio Mater Ecclesiae, que tienen como misión rezar por el Papa, consumen las frutas y verduras cultivadas en este huerto. Además, utilizan parte de la producción para elaborar mermeladas y conservas. Los excedentes son entregados a un comedor del Vaticano gestionado por las Misioneras de la Caridad, congregación fundada por Santa Teresa de Calcuta.

La transición hacia una agricultura completamente ecológica comenzó hace varios años, en parte como respuesta a la encíclica Laudato i’ del Papa Francisco, publicada en 2015, explicó Giampaolo.

Los desafíos de la agricultura orgánica

Según Gilberto Bianchi, jardinero responsable del huerto y del área de árboles frutales desde 2008, el Vaticano busca “respetar la naturaleza” en el cuidado de sus plantas y árboles.

Sin embargo, mantener un cultivo totalmente orgánico no es sencillo.

“Claramente, gestionar un huerto completamente orgánico presenta desafíos, en parte porque los insectos son agresivos y utilizamos depredadores naturales en el suelo para controlarlos. No usamos fertilizantes químicos ni insecticidas”, explicó Bianchi.

El jardinero también señaló que el drenaje del suelo y la conservación del agua representan otros retos importantes.

“Este tipo de suelo drena muy bien, por eso para conservar el agua añadimos fibra de coco que mantiene la humedad. Además, utilizamos un sistema de riego por goteo diseñado para llegar directamente a las plantas y evitar desperdiciar agua”, indicó.

La agricultura ecológica también implica respetar los ciclos naturales de las estaciones. “En este momento se están plantando los cultivos de invierno, mientras se cosechan los de verano”, afirmó.

Los productos frescos cultivados en la huerta y el huerto frutal de la Ciudad del Vaticano alimentan a las monjas benedictinas que viven en el Monasterio Mater Ecclesiae y sustentan el comedor social de las Misioneras de la Caridad, ubicado en las cercanías. Crédito: Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano
Los productos frescos cultivados en la huerta y el huerto frutal de la Ciudad del Vaticano alimentan a las monjas benedictinas que viven en el Monasterio Mater Ecclesiae y sustentan el comedor social de las Misioneras de la Caridad, ubicado en las cercanías. Crédito: Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano

La cosecha de finales de verano incluye tomates, berenjenas, judías verdes, calabacines, pepinos y pimientos. Para otoño e invierno se cultivan brócoli, espinaca, lechuga y calabazas.

Según Vatican Media, el huerto también produce ajo, albahaca y una variedad peruana de ají conocida por su intensidad. Recientemente se incorporaron plantas de kiwi a pedido de las religiosas argentinas.

Junto al huerto existe un pequeño jardín de cítricos con alrededor de 15 árboles, algunos de ellos con más de 150 años de antigüedad.

“En este momento estamos plantando col de Saboya. En resumen, lo que esté de temporada. Lo que se planta depende de lo que la naturaleza indica en ese momento”, explicó Bianchi.

Las plantas son cultivadas desde semillas y no se utilizan ejemplares producidos en laboratorio.

Una tradición histórica de los Jardines Vaticanos

Bianchi, quien lleva más de tres décadas trabajando en los Jardines Vaticanos, es considerado uno de los mayores expertos en este campo y actualmente transmite sus conocimientos a un nuevo jardinero, explicó Giampaolo.

El equipo encargado de cuidar las áreas verdes del Vaticano está formado por alrededor de 35 jardineros y administradores, quienes también preparan los arreglos florales utilizados durante las celebraciones papales.

Stefano Giampaolo (izquierda), jefe del Servicio de Jardines y Medio Ambiente de la Ciudad del Vaticano, y el experto jardinero Gilberto Bianchi (derecha), principal cuidador del huerto frutal y hortalizas conocido como «el jardín del Papa», comparten sus conocimientos con EWTN News en los Jardines Vaticanos el 9 de septiembre de 2026. Crédito: Hannah Brockhaus/EWTN News
Stefano Giampaolo (izquierda), jefe del Servicio de Jardines y Medio Ambiente de la Ciudad del Vaticano, y el experto jardinero Gilberto Bianchi (derecha), principal cuidador del huerto frutal y hortalizas conocido como «el jardín del Papa», comparten sus conocimientos con EWTN News en los Jardines Vaticanos el 9 de septiembre de 2026. Crédito: Hannah Brockhaus/EWTN News

“Las personas esperan ver un solo jardín, pero en realidad, como indica su nombre, son los Jardines Vaticanos: una colección de jardines”, explicó Giampaolo.

Los Jardines Vaticanos tienen su origen en el siglo XIII, cuando el Papa Nicolás III trasladó la residencia papal del Palacio de Letrán al Vaticano, ordenó la construcción de las murallas de la ciudad y creó un prado, un huerto y un viridarium, un jardín de estilo romano con flores y fuentes.

Actualmente, los jardines albergan numerosas especies de árboles y flores. Según Giampaolo, con el paso del tiempo fueron enriquecidos mediante donaciones y la búsqueda de especies botánicas específicas, hasta convertirse en un verdadero jardín botánico.

“Los visitantes suelen quedar sorprendidos por la diversidad de espacios: muchos jardines diferentes contenidos dentro de un área pequeña”, señaló.

El objetivo final de los responsables de los Jardines Vaticanos es eliminar completamente el uso de fertilizantes sintéticos y pesticidas en todo el territorio del Vaticano.

“Es un proceso: la transformación de todos los Jardines en jardines orgánicos”, concluyó Giampaolo.

Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.

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