El Papa pide no ser sordos a la invitación de Dios a compartir su alegría
Este tiempo dedicado a Dios “nos salva del mal, de la soledad y de la pérdida de sentido. Vale la pena, porque es bueno estar con el Señor, hacerle un espacio”, añadió y se encuentra “en la Misa, en la escucha de la Palabra, en la oración y también en la caridad”.
“Muchos, sin embargo, —lamentó el Papa— piensan que estas cosas son ‘pérdida de tiempo’, y por eso se encierran en su mundo privado; y eso es triste y genera tristeza. ¡Cuánta tristeza por esto,, por cerrarse!”. Por ello, invitó a cuestionarse por cómo se responde a las invitaciones de Dios.
“Que María, que con un “sí” hizo espacio a Dios, nos ayude a no ser sordos a sus invitaciones”, concluyó.