El Papa León XIV visita Acerra para denunciar la contaminación ambiental

El Papa León XIV aseguró este sábado que con su visita a Acerra, una localidad italiana cercana a Nápoles, busca acercarse al sufrimiento de quienes han perdido a sus seres queridos por la falta de escrúpulos de la mafia.

Acerra es uno de los tres vértices del llamado “triángulo de la muerte” y epicentro de una dramática crisis sanitaria y ambiental causada por la eliminación ilegal de residuos tóxicos por parte de la mafia local.

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La zona presenta una incidencia superior al promedio de tumores cancerígenos y malformaciones congénitas. Diversos estudios vinculan estos problemas al vertido de millones de toneladas de residuos tóxicos provenientes de fábricas del norte de Italia.

Además, la quema de basura libera grandes cantidades de dioxinas y PCB altamente tóxicos en el aire y en la cadena alimentaria de esta región eminentemente agrícola.

León XIV llegó allí este 23 de mayo, después de partir en helicóptero a las 7:58 de la mañana (hora romana) desde la Ciudad del Vaticano. La visita se enmarca en el undécimo aniversario de la firma de la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco, que se cumplirá mañana 24 de mayo.

El Santo Padre aterrizó a las 8:45 y fue recibido por el Obispo de Acerra, Mons. Antonio Di Donna, y por las autoridades civiles. Inmediatamente se trasladó hasta la Catedral de Santa María Assunta, donde se reunió con los obispos, el clero y los religiosos de la zona, además de las familias afectadas por la contaminación ambiental.

León XIV al descender del helicóptero que lo llevó del Vaticano hasta Acerra. Crédito: Vatican Media.
León XIV al descender del helicóptero que lo llevó del Vaticano hasta Acerra. Crédito: Vatican Media.

Una visita que sirve para “recoger las lágrimas”

En su discurso, León XIV aseguró que el Papa Francisco tenía la intención de visitar Acerra, conocida tristemente como la “Tierra de los Fuegos”. Este deseo se cumplió hoy con la visita del Santo Padre, reconociendo el valor y el don que Laudato si’ “ha representado para la misión de la Iglesia en esta tierra”.

El clamor de la creación y de los pobres en Acerra, continuó, “se ha escuchado con mayor intensidad debido a una concentración letal de intereses oscuros y a la indiferencia hacia el bien común, que ha envenenado el entorno natural y social”, dijo. Y sentenció: “¡Es un clamor que exige conversión!”.

El Papa León XIV señaló que llegó hasta Campania para “recoger las lágrimas de quienes han perdido a seres queridos, víctimas de la contaminación ambiental causada por individuos y organizaciones sin escrúpulos, que durante demasiado tiempo actuaron con impunidad”.

“Estoy aquí, sin embargo, también para agradecer a quienes han respondido al mal con el bien, especialmente a una Iglesia que se ha atrevido a denunciar y profetizar, a congregar al pueblo en la esperanza”.

Luego, el Papa reflexionó sobre un pasaje del libro de Ezequiel (37,1-2), comparando la fertilidad, los frutos y la cultura de antaño en la región, ahora cubierta por la muerte y por la devastación. Ante esta realidad, dijo que se pueden tomar dos caminos: “La indiferencia o la responsabilidad. Ustedes han elegido la responsabilidad y, con la ayuda de Dios, han emprendido un camino de compromiso y búsqueda de justicia”.

El Santo Padre saluda a Mons. Antonio Di Donna, Obispo de Acerra. Crédito: Vatican Media,
El Santo Padre saluda a Mons. Antonio Di Donna, Obispo de Acerra. Crédito: Vatican Media,

León XIV recordó que “podemos resucitar” de la mano de Dios, sabiendo Él “cómo convertir el luto en alegría”. Laudato si’ denuncia “un paradigma de muerte” y a la vez anuncia con claridad “el silencioso surgimiento de una nueva vida”. León XIV pidió a los presentes convertirse en testigos de una resistencia tenaz “que se convierte en renacimiento, dondequiera que el Evangelio ilumine y transforme la vida”.

“¿Pueden estas tierras revivir? Sean ustedes mismos la respuesta: una comunidad unida en la fe y el compromiso. Entonces la vida se multiplicará”, aseguró.

A pocas horas de celebrar la solemnidad de Pentecostés, el Santo Padre pidió al Espíritu Santo que conceda a los presentes “ver surgir un ejército de paz que sana las heridas de esta tierra y sus comunidades”, encendiendo sus corazones y mentes, particularmente los de las familias que han perdido a sus seres amados, afectadas por la muerte, para que en Acerra reine “ese sentido de responsabilidad que con tanta frecuencia ha faltado”.

“Dejen morir el resentimiento, sean los primeros en practicar la justicia que buscan, den testimonio de la vida y enseñen a ser compasivos”, dijo.

Por último, el Papa invitó al clero a ser “miembros vivos de este pueblo”, demostrando diariamente una autoridad de servicio humilde, erradicando “la cultura de privilegio, arrogancia e irresponsabilidad, que tanto daño ha causado a esta tierra, como a muchas otras regiones de Italia y del mundo”.

“Que el Espíritu sople desde los cuatro vientos e inspire nuevas formas de proclamación, cooperación y regeneración ambiental y social. En efecto, existe una espiritualidad de los lugares, pero esta se debe por completo a la espiritualidad de las personas. En efecto, el cambio en el mundo siempre comienza en el corazón”, concluyó.

Al finalizar el encuentro, el Santo Padre se trasladó en auto a la Piazza Calipari, para encontrarse con miles de fieles y las autoridades civiles de la “Tierra de los Fuegos”.

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