El Papa León XIV recibe al Simposio Communio Internationalis Benedictinarum
Al dirigirse a las participantes del Simposio de la Communio Internationalis Benedictinarum, reunidos este sábado en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, el Papa León XIV destacó el esfuerzo de los religiosas benedictinas para “arraigarse cada vez más profundamente en Cristo y ser su testigo vivo y en oración en toda la tierra”.
El nombre Communio Internationalis Benedictinarum (CIB), designa a todas las Comunidades Benedictinas femeninas del mundo. Al inicio de su discurso, el Santo Padre se refirió de manera especial al Abad Primado, Jeremias Schröder, quien no pudo asistir al simposio debido a otras obligaciones.
Recibe las principales noticias de ACI Prensa por WhatsApp y Telegram
Cada vez es más difícil ver noticias católicas en las redes sociales. Suscríbete a nuestros canales gratuitos hoy:
Hablando a las religiosas, el Papa León manifestó la importancia de seguir cultivando la obra de la Confederación Benedictina, un camino que pretende promover el carisma benedictino en todo el mundo “a través de una sinodalidad espiritual especial que convierte la singularidad de cada persona en un tesoro para todos”.
El Papa también se refirió a San Benito, recordando sus recientes visitas a los monasterios de Subiaco y Montecassino, donde pudo “reflexionar sobre el silencio y la paz”. En estos lugares, como en los santuarios benedictinos del mundo, “de una pequeña semilla” ha brotado una gran viña que “ha dado mucho fruto (…) porque está profundamente arraigada en el Señor”.
“Los esfuerzos que realizan para arraigarse cada vez más profundamente en Cristo y ser su testigo vivo y en oración en toda la tierra, son una gran señal y un don profético. Esto es especialmente necesario en nuestros tiempos, marcados por una sed de vida auténtica, de comunión y de paz”, comentó León XIV.
Finalmente, el Papa destacó el valor de iniciativas como el simposio que ofrecen “nuevas oportunidades de formación” para las monjas benedictinas.
El Papa León XIV agradeció a las participantes “por quienes son y por todo lo que hacen”, y les animó a “continuar en su consagrado compromiso con la comunión”.
“Gracias por su oración, por su humilde y silenciosa presencia, por la entrega diaria y discreta de sus vidas, y por la guía espiritual, la reflexión teológica y los valores comunitarios que viven y transmiten”, concluyó, antes de impartirles su bendición.
