Diócesis de Almería celebra el centenario de un sacerdote bueno y sencillo
La Diócesis de Almería (España) celebró el centenario de Jesús Peregrín Mula, un presbítero con más de 60 años de servicio sacerdotal que impulsó numerosas obras de caridad dentro de la diócesis y fuera del país.
La Catedral de Almería acogió una Eucaristía presidida por el vicario general, Ignacio López Román, en representación de Mons. Antonio Gómez Cantero y a la que asistieron más de trescientas personas.
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El vicario subrayó que se trató de “una acción de gracias por la vida y el ministerio de un sacerdote bueno y sencillo que ha llevado durante cien años el tesoro de la gracia de Dios”.
Al final de la Misa, el propio homenajeado resumió su vida agradeciendo al Señor el don de la vida, la vocación sacerdotal y, especialmente, el regalo de la Eucaristía que, subrayó, “ha sido lo más grande que he hecho y vivido en mi vida”.
El sacerdote es ampliamente conocido entre los fieles almerienses por su labor pastoral y, en especial, por haber impulsado el movimiento ECAS (Equipos de Cristo Amor Sembrarás), un grupo vocacional destinado a jóvenes de ambos sexos que se inició en los años sesenta del siglo XX.
Al inicio, sobre todo se dedicó a la formación religiosa y a la celebración de tandas de ejercicios espirituales, que pronto se tradujeron en una acción caritativa con un marcado acento misionero. Ya entrado el siglo XXI, se creó la Fundación Jesús Peregrín, para continuar ese compromiso.
El reconocimiento a su labor traspasa el ámbito eclesial. La Diputación Provincial de Almería le concedió el Escudo de Oro de la Provincia, su máxima distinción, mientras que el Ayuntamiento de Almería anunció que pondrá su nombre a una calle y levantará un monolito en su honor.
Nacido el 25 de julio 1926 en la localidad almeriense de Pulpí, en su juventud se desplazó a Sevilla, donde obtuvo una plaza como funcionario de ferrocarriles. Allí se unió a la congregación de los Javieres, de inspiración jesuítica.
Allí conoció a un grupo que acudía al centro de “vocaciones tardías” de la archidiócesis hispalense. Tras dos años de discernimiento, pidió el ingreso en 1950 al Seminario Menor de Sanlúcar de Barrameda, provincia de Cádiz, entonces de la Diócesis de Sevilla.
Trasladado a Granada para seguir sus estudios, destacó pronto como un hombre de profunda oración, en especial ante el Sagrario. En 1960 fue ordenado sacerdote en la parroquia de su pueblo natal por Mons. Alfonso Ródenas García, Obispo de Almería.
Desde entonces se desempeñó como vicario parroquial en Huércal-Overa, después como párroco en Santa Fe de Mondújar. Trasladado a la capital, Almería, se le encomendó el apostolado juvenil y la dirección espiritual del Seminario Menor.
Mons. Manuel Casars Hervás lo nombró delegado diocesano de Misiones en 1985, tarea en la que desarrolló una ingente labor que le llevó a visitar 40 de los países más empobrecidos de los cinco continentes.