Cardenal Cobo, a 20 años del 11M: La muerte no tiene la última palabra

Así, ha ejemplificado este agradecimiento en “el amor que nos unió y nos une a nuestros seres queridos”, así como por “la seguridad que casi siempre experimentamos, sin darnos cuenta” y por quienes “gastan su vida para que otros vivamos en paz”. En definitiva, concluyó el purpurado, “hay mucha luz en medio de las sombras”. 

En segundo lugar, la mirada de fe lleva a una petición de perdón “porque en un mundo como el nuestro, en el que el ser humano es capaz de tanta belleza y posibilidades, es también capaz de sembrar tanto dolor y destrucción. El terrorismo, el recurso a la violencia, es una forma equivocada y llamada a fracasar para afrontar los conflictos. Es una forma indecente e inhumana”, ha recordado el Cardenal Cobo.

La memoria creyente tiene un tercer fruto, según ha ido desgranando el Arzobispo de Madrid, que es “un compromiso por convertirnos”, lo que en ocasiones implica ”cambiar de rumbo y modificar los hábitos del corazón”, pero otras veces se concreta en un crecimiento “Porque nos podemos instalar en lo fácil, lo leve, y pactar con lo cómodo. ¡Y no basta! Necesitamos crecer en humanidad. No basta una política de vuelo rasante y mirada ‘cortoplacista’ e interesada”. “No es suficiente una liviana preocupación por el bien común”, ha añadido. 

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