Arzobispo de Valencia sobre la sinodalidad: No sé si todos hablamos de lo mismo 

El Arzobispo de Valencia (España), Mons. Enrique Benavent, afirmó en un simposio universitario que “hoy se habla mucho de sinodalidad, pero muchas veces no sé si todos sabemos de qué se habla o si todos hablamos de lo mismo”. 

Durante el acto inaugural del XXI Simposio Internacional de Teología Histórica Ubi flotret Spiritus: comunión y sinodalidad en la vida y misión de la Iglesia, el prelado expresó la necesidad de “una cierta precisión conceptual” a la hora de abordarlo. 

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Ubi floret spiritus, lugar donde florece el Espíritu, es la definición de la asamblea litúrgica contenida en un documento del siglo III atribuido al Papa San Hipólito titulado “La Tradición apostólica”. 

“No es sólo una cuestión teórica, sino que evoca también una manera de vivir en la Iglesia” que trata de responder a los desafíos actuales de la evangelización y valora “lo que todos los bautizados pueden aportar, cada cual en su misión, para la misión de la Iglesia”, añadió Mons. Benavent. 

Mons. Benavent reconoció que “muchos no están ilusionados con lo que significa una idea de sinodalidad aplicada a la vida de la Iglesia”, a quienes recordó que “en la Iglesia siempre ha habido sínodos” que han adoptado formas distintas.  

Por otro lado, Mons. Benavent afirmó que “la sinodalidad es un concepto eclesiológico que no supone una ruptura con la Tradición de la Iglesia” ya que “precisamente en ella y en continuidad con ella está enraizada su eclesiología.  

La conferencia inaugural del simposio corrió a cargo del Obispo de Solsona, Mons. Francisco Conesa, en la que analizó la perspectiva eclesiológica del documento final del sínodo convocado por el Papa Francisco para tratar este modo de ser Iglesia.  

Para Mons. Conesa, “con la celebración del Sínodo se ha puesto en marcha un proceso de renovación de la Iglesia que afecta tanto a su vida espiritual como a las estructuras existentes al servicio de la misión”.  

“Sin la renovación espiritual, cualquier intento de reforma estructural queda vacío, se convierte en algo meramente burocrático”, subrayó quien es obispo referente de la Conferencia Episcopal Española para la fase de aplicación del Sínodo de la Sinodalidad. 

“El Sínodo es, principalmente, un acontecimiento espiritual. Ninguna reforma se puede limitar a las estructuras, sino que debe arraigarse en la transformación interior”, añadió, antes de exponer que la Iglesia “se dispone a escuchar la voz del Espíritu, para discernir qué caminos debe emprender para ser más fiel a su Señor. Pero también es cierto que la renovación interior necesita concretarse y expresarse en unas prácticas que ayuden a hacerla realidad”. 

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