Párroco de la Paloma explica detalles explosión Madrid

El párroco de la Virgen de la Paloma, parroquia de Madrid que el pasado miércoles 20 de enero sufrió una explosión de gas que provocó la muerte de 4 personas, explicó cómo sucedieron los hechos y negó que se hubiera manipulado la caldera en el momento del suceso.

Los fallecidos en la explosión de una de las calderas del edificio parroquia son el sacerdote Rubén Pérez Ayala, de 36 años y miembro del Camino Neocatecumenal, el laico David Santos, de 35 años y amigo personal del P. Rubén, perteneciente también al Camino Neocatecumenal y padre de cuatro niños, y dos viandantes.

El párroco, P. Gabriel Benedicto, explicó en una carta difundida desde el sitio web de la parroquia Virgen de la Paloma que “todo lo ocurrido se produjo en un lapso tan breve que no nos dio tiempo ni siquiera a ser conscientes de lo que estaba pasando”.

“Fuimos seis personas las que percibimos, en apenas unos minutos, un extraño olor a gas en cuatro puntos distintos: patio, planta cero, planta quinta y planta sexta. Pero no dio tiempo a nada más que a advertir ese olor”.

El P. Benedicto señala que “ahora debemos ser pacientes y esperar a que la policía científica nos informe sobre el avance de sus investigaciones. Esto es lo que yo os puedo transmitir: David, el padre Rubén y los otros dos fallecidos y los demás heridos fueron víctimas. A unos les pilló dentro, a otros fuera”.

Con dolor, el párroco aseguró que “no tengo más que agradecimiento por haber sido testigo de la vida de estos dos grandes amigos. Estaban siempre juntos y así les encontró la muerte”.

A continuación, habló del P. Rubén, “mi gran compañero y amigo, con quien he vivido el confinamiento de la pandemia en familia, celebrando la Eucaristía diariamente. He conocido su fuerza en la debilidad, su paciencia al obedecer, su sentido del humor, su agudeza. Lo sentíamos como un hermano”.

Del padre de familia, David, destacó que era “catequista de adolescentes, padre ejemplar, dispuesto siempre a entregar su tiempo día y noche. La gratuidad y la alegría eran sus notas características. Nunca le vi dejar de entusiasmarse por todo: muy enamorado de Sara, devoto de la Virgen, fanático del Atleti”.

“Estaban ellos como pudieron estar otros. Ni David ni Rubén ni ninguno de nosotros tuvo tiempo de intervenir en modo alguno. Solamente, como cualquier persona preocupada por el olor a gas, intentaron conocer la causa, seguir el rastro, sin manipular en ningún momento ninguna de las calderas”.

Por último, aseguró que siguen “en contacto permanente con las autoridades judiciales, bomberos, policía y demás responsables del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid, prestando en todo momento la colaboración que es necesaria para esclarecer cuanto antes la verdad y la secuencia de los hechos”.

“Pedimos al Señor que consuele en lo profundo a todos los familiares de las víctimas y seguimos confiando en que la tribulación dé paso a la esperanza”, concluyó su carta el P. Benedicto.

Para leer la carta completa del párroco, entre AQUÍ.

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