Expertos advierten sobre los desafíos que enfrentan la educación en México

El regreso a clases de alrededor de 23 millones de estudiantes de educación básica en México reavivó los cuestionamientos sobre la situación de la educación en el país y el uso de las nuevas tecnologías dentro de los salones.

Estas preocupaciones cobraron fuerza con la publicación, el 8 de septiembre, de los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) 2025, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que evaluó a estudiantes de 15 años de 91 países y economías.

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De acuerdo con los resultados, México obtuvo resultados por debajo del promedio de la OCDE en matemáticas, lectura y en ciencias.

“Hace falta una corrección del rumbo”

En entrevista con ACI Prensa, Israel Sánchez Martínez, presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) —organización que promueve la participación de los papás en el ámbito educativo —, consideró que los nuevos resultados muestran que en México “hace falta una corrección del rumbo en la agenda educativa sobre los aprendizajes básicos”.

De acuerdo con Sánchez Martínez, este problema ha crecido debido a la Nueva Escuela Mexicana, modelo educativo impulsado durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador a partir de la reforma constitucional de 2019, y cuyo plan de estudio comenzó a aplicarse en las aulas en el ciclo escolar 2023-2024.

El dirigente recordó que la pandemia de COVID-19 generó problemas en la educación y el modelo educativo posterior no ha logrado responder a esas necesidades.

“Sale la prueba PISA 2022 y salimos negativos, salimos mal. Ahora la prueba 2025 ratifica que este modelo, como ya lo dijimos, no responde a esas necesidades de los menores”, aseguró.

Por su parte, Claudia Sheinbaum, presidenta de México, desestimó los resultados de la prueba. Tras darse a conocer los resultados, la mandataria cuestionó en conferencia de prensa el 8 de septiembre que este tipo de evaluaciones “tiene sus limitaciones por las características de cada país”.

¿Qué problemas enfrenta la educación?

Más allá de los resultados de PISA, Sánchez Martínez señaló que uno de los problemas que observa en el sistema educativo radica en “la falta de capacitación a los docentes” y la gran “carga administrativa que casi cada ciclo sexenal se ha venido incrementando”.

Por otro lado, señaló que hay una “baja inversión en educación”. Aunque reconoció la importancia de los apoyos sociales ante las condiciones de rezago, mencionó que “las becas, si no están vinculadas a la educación, a rendimientos, a aprovechamiento de la educación, pues simplemente son estériles”.

El desafío de las pantallas en las aulas

Los resultados de PISA también pusieron atención en el uso de pantallas en las escuelas. Los resultados muestran que en las “escuelas con políticas claras sobre el uso de teléfonos móviles, ya sea mediante prohibiciones o directrices bien definidas, menos estudiantes se distraen con dispositivos digitales”.

Esto es relevante, porque, según explica el mismo estudio, el “uso limitado o moderado de dispositivos digitales para el aprendizaje en la escuela suele asociarse con mejores resultados”

En este contexto, los obispos mexicanos también han advertido sobre los desafíos que plantea la tecnología para la educación. La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) señaló al inicio del ciclo escolar que las nuevas tecnologías han generado “una cultura de la inmediatez y de la sobreestimulación que debilita el gusto por el esfuerzo y la capacidad reflexiva”.

En entrevista con ACI Prensa, el P. Carlos Sandoval Rangel, responsable de la pastoral educativa de la CEM, destacó que, si bien los celulares y otros dispositivos son “herramientas magníficas, son extraordinarias”, también “hay que humanizarlas y canalizarlas para bien”.

Además, el P. Sandoval Rangel advirtió que el problema aparece cuando estas herramientas “se convierten en el criterio para decidir, para actuar, para todo” y “nos roban el espacio de la reflexión, el espacio del crecimiento en la buena razón”.

Cuando “se convierten a veces en distractores que sobrepasan los tiempos, entonces nos empiezan a dañar”. Señaló que son “un distractor tremendo dentro de las escuelas, dentro de las aulas” y “quitan esa ese papel significativo que tiene el maestro”.

Sin embargo, el sacerdote insistió en que la educación no depende exclusivamente de lo que ocurre en la escuela y dirigió un llamado a las familias: los padres “son los primeros protagonistas de la educación de sus hijos y deben entender que la escuela nunca suple lo que le toca hacer a la familia”.

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