¿Qué cualidades considera León XIV indispensables en un obispo?

El prefecto del Dicasterio para los Obispos, Mons. Filippo Iannone, explicó cuáles son las cualidades fundamentales que busca León XIV al seleccionar candidatos para el episcopado y dirigir una Iglesia particular.

En una entrevista concedida al semanario católico croata Glas Koncila, señaló que las características esenciales de un obispo son la “vida interior, oración, acogida, disponibilidad para colaborar y atención a los más necesitados”.

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No obstante, subrayó que “el modelo esencial para todo obispo sigue siendo siempre Cristo, el Buen Pastor”.

Asimismo, reveló que “el Papa se reúne diariamente con obispos, tanto individualmente como en grupos. En esos encuentros señala las prioridades actuales de la Iglesia: la evangelización, el cuidado de la creación y otros desafíos pastorales”.

El obispo no gobierna la diócesis en soledad

En cualquier caso, dejó claro que el obispo no debe cargar en soledad con el peso del gobierno de la diócesis, sino que “todos los fieles deben participar de esa responsabilidad”.

También afirmó que “a veces olvidamos que los obispos también son seres humanos, con límites, dificultades y momentos de desánimo”.

Mons. Iannone visitó Zagreb (Croacia) el 31 de mayo, festividad de la Visitación de la Santísima Virgen María, para presidir una solemne Misa en honor de Nuestra Señora de la Puerta de Piedra, patrona de la capital croata, y encabezar la tradicional procesión por el centro de la ciudad.

Al día siguiente pronunció una lectio magistralis en la Universidad Católica Croata, que celebraba su vigésimo aniversario. Durante su estancia en Zagreb concedió esta entrevista en la que instó a rezar “con más convicción” por los obispos y sacerdotes.

Los obispos, consideró, “necesitan apoyo espiritual y humano”. “La crítica puede ser legítima, pero no basta: también debemos ayudar y rezar por ellos”, remarcó.

La sinodalidad no es una reivindicación de derechos

En este contexto, Mons. Iannone subrayó que la sinodalidad “no es una reivindicación de derechos”.

“No consiste simplemente en reclamar la posibilidad de expresarse. Significa sentirse parte de un todo y asumir responsabilidad por él. Cuanto más vive una persona su fe y participa en la vida de la comunidad, más valiosa resulta su voz, porque habla desde dentro de la Iglesia y no desde la distancia”, afirmó.

Al abordar la sinodalidad, advirtió que aplicar a la Iglesia categorías puramente políticas puede resultar engañoso, ya que su naturaleza es distinta.

Sin embargo, recordó que el Concilio Vaticano II enseñó que todos los bautizados son responsables de la vida y de la misión de la Iglesia. En ese sentido, señaló que los fieles deben asumir responsabilidades y que quienes gobiernan en virtud del sacramento del Orden deben permitirles ejercerlas.

Además, destacó que existen organismos previstos para ello, como los consejos pastorales y económicos. Del mismo modo, recordó que el Derecho Canónico reconoce a los fieles el derecho, e incluso en algunos casos el deber, de expresar a los pastores sus inquietudes y opiniones.

El creciente rechazo al episcopado entre los sacerdotes

Mons. Iannone también se refirió al fenómeno de sacerdotes que rechazan ser nombrados obispos. “Antes había oído hablar de este fenómeno; ahora lo experimento directamente”, reconoció.

“No creo que se deba únicamente a la crisis de abusos. Hoy las responsabilidades de un obispo son mucho mayores y algunos sacerdotes no se sienten preparados para asumirlas. La vida de las diócesis se ha vuelto más compleja, existen menos vocaciones y las exigencias del ministerio son cada vez mayores”, explicó.

El papel del Dicasterio para los Obispos

Mons. Iannone encabeza el Dicasterio para los Obispos, organismo responsable de todo lo relacionado con la erección, la vida y la actividad de las diócesis, así como de la identificación de candidatos al episcopado que posteriormente son presentados al Papa para su nombramiento. También acompaña el ejercicio del ministerio de los obispos en sus respectivas diócesis.

Como subraya la constitución apostólica Praedicate Evangelium del Papa Francisco, una de las características fundamentales de la Curia Romana es la colaboración entre dicasterios.

Por ello, el Dicasterio para los Obispos trabaja estrechamente con otros organismos, como el Dicasterio para el Clero y el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada. Cada dicasterio cuenta con una estructura básica compuesta por una Asamblea Plenaria, integrada por todos sus miembros, quienes son nombrados por el Papa.

“La autoridad del dicasterio reside en esta plenaria, presidida por un prefecto, que dirige la actividad ordinaria con la ayuda de un secretario. Las decisiones más importantes son tomadas por la plenaria, cuyos miembros proceden de distintas partes del mundo”, explicó.

Una de las novedades introducidas por el Papa Francisco es que los miembros de los dicasterios no tienen que ser exclusivamente obispos. También pueden formar parte de ellos sacerdotes, religiosos y laicos, tanto hombres como mujeres.

El Dicasterio para los Obispos, al igual que otros organismos de la Curia, “cuenta con la colaboración de los nuncios apostólicos, que conocen bien la realidad de las Iglesias locales”, señaló al explicar su funcionamiento.

Antes de asumir su actual responsabilidad, Mons. Iannone fue prefecto del Dicasterio para los Textos Legislativos. En la entrevista destacó que la Curia Romana “existe para ayudar al Papa en el ejercicio de su ministerio petrino”.

“Como sucesor de Pedro y vicario de Cristo, el Papa tiene la responsabilidad de gobernar la Iglesia universal, algo que no podría hacer solo. Por eso necesita colaboradores, que constituyen la Curia Romana”, afirmó.
Con el paso del tiempo, añadió, la Curia “se ha internacionalizado y especializado cada vez más”.

“Cada organismo pone su competencia específica al servicio del Papa para ayudarle en la toma de decisiones. Además, cualquier fiel puede dirigirse al Papa o a un dicasterio”, explicó.

Fieles que señalan problemas en la vida de sus diócesis

“Recibo muchas cartas de fieles de todo el mundo que señalan problemas en la vida de sus diócesis. Evaluamos si esas preocupaciones tienen fundamento o si son fruto de malentendidos. Cuando son fundadas, tratamos de intervenir para devolver la serenidad a la comunidad. Por eso, aunque desde fuera los dicasterios parezcan distantes, en realidad están al servicio del Papa y de las Iglesias particulares”, señaló.

Mons. Iannone destacó también que la diversidad constituye “una riqueza cuando está unida a la comunión”, pero advirtió que, cuando “se encierra en sí misma, perjudica a la Iglesia”.

“El obispo tiene la responsabilidad de favorecer las relaciones entre los distintos grupos y corregir posibles desviaciones. Debe ser padre de toda la comunidad”, afirmó.

Al referirse al equilibrio entre las sensibilidades locales y la unidad eclesial, explicó que “el Concilio Vaticano II enseñó que la Iglesia universal está presente en las Iglesias particulares y surge de ellas. Esto significa que una Iglesia particular es plenamente Iglesia en la medida en que permanece en comunión con las demás Iglesias y con el Papa”.

“Hoy existe una gran sensibilidad por las tradiciones locales. En este contexto sigue siendo válido el principio atribuido a san Agustín: ‘En lo necesario, unidad; en lo dudoso, libertad; en todo, caridad’.
En los elementos esenciales de la fe, la disciplina y los sacramentos debe haber unidad. En otros aspectos pastorales y prácticos puede existir diversidad”.

El aporte de las mujeres al discernimiento episcopal

Actualmente, las mujeres que forman parte del Dicasterio para los Obispos son la hermana Simona Brambilla, prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica; la hermana Raffaella Petrini, presidenta de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano; y la laica argentina María Lía Zervino, expresidenta de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC).

Mons. Iannone valoró positivamente esta experiencia: “Aunque llevo pocos meses al frente del dicasterio, he podido comprobar el valioso aporte de estas mujeres, dos religiosas y una laica. Ofrecen perspectivas distintas y sensibilidades específicas que enriquecen el discernimiento, especialmente en la selección de candidatos al episcopado”.

No obstante, precisó que la consulta a las mujeres no es una práctica completamente nueva. “Desde hace tiempo, los nuncios apostólicos consultan a diversos miembros del Pueblo de Dios, incluidas mujeres, durante las investigaciones previas a los nombramientos episcopales”, concluyó.

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