Sínodo de la Sinodalidad: Papa Francisco la define como una pausa de la Iglesia
En esta línea, señaló que el Espíritu “nos conduce de la mano y nos consuela. Su presencia es casi maternal, como una madre, nos conduce, es el consolador. Él custodia a la Iglesia”.
Más tarde, destacó la importancia de “ aprender a escuchar y discernir la voz del Espíritu” y señaló que “las Escrituras y la Tradición antigua nos hablan de la tristeza del Espíritu Santo”: las palabras vacías, las mundanas y los chismes.
Como ya ha reiterado en varias ocasiones, “la enfermedad más común de la Iglesia” son los chismes. Advirtió asimismo que “si dejamos que el Espíritu nos cure de esta enfermedad, el camino será bueno”.
Además, invitó a los participantes a “decir a la cara” al otro si no están de acuerdo con lo que se opine en cada mesa. “Si no estás de acuerdo, díselo de a la cara, di la verdad, no los chismes”.